Lo que los datos sobre mortalidad por la pandemia pueden revelar acerca de la salud actual dentro del condado de King

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Comprender los datos sobre mortalidad puede aclarar lo que ocurre actualmente en nuestras comunidades en términos de salud. Los cambios en los índices de mortalidad, las causas de muerte y la esperanza de vida, son indicadores que reflejan las condiciones que existen dentro de las comunidades y las repercusiones que esas condiciones provocan en la vida de las personas. Cuando la pandemia de COVID-19 estaba en curso, Salud Pública de Seattle y el condado de King comenzó a dar seguimiento a los datos sobre mortalidad para realizar la comparación frente a los del periodo de 2017 a 2019 como una manera de comprender cómo se comporta la salud bajo circunstancias que cambian rápidamente. El resultado de esta labor fue el informe llamado “Cambios en los índices de mortalidad y la esperanza de vida asociadas con la pandemia de COVID-19 en el condado de King”, el cual proporciona esos datos al público.

Nos sentamos con Danny Colombara, un epidemiólogo que compiló y analizó los datos para este informe, y Matias Valenzuela, director de Equidad y Asociaciones Comunitarias, para aprender cómo es que el departamento de salud también utiliza estos hallazgos con la finalidad de analizar las disparidades en la salud, establecer prioridades y desarrollar el plan estratégico.

En todo el condado de King, los índices de mortalidad aumentaron en casi un 7 %. Todos los subgrupos experimentaron un aumento en el índice de mortalidad por todas las causas, pero los mayores aumentos los tuvieron los de personas nativas de Hawái y de las islas del Pacífico y los de personas indias americanas y nativas de Alaska.

Para ustedes ¿qué fue lo más les ha llamado la atención de los datos sobre mortalidad que pertenecen al periodo de 2020 a 2022?

Danny: Lo que se ha quedado en mi mente es la enorme carga que soportan las comunidades de personas indias americanas y nativas de Alaska al igual que las nativas de Hawái y de las islas del Pacífico en el condado de King. Es literalmente una carga que se encuentra fuera de las listas en comparación con todas las demás. Ha habido un aumento de más del 40 % en los índices de mortalidad de ambas comunidades. La esperanza de vida es de menos años que en el resto de comunidades del condado. El hecho de que haya comunidades específicas que fueron tan poderosamente afectadas, mucho más allá de lo que experimentaron otras comunidades, me preocupa.

Matias: Esto no es sorprendente, ya que vemos que es de esta manera como se manifiestan las inequidades en materia de salud. La pandemia intensificó algunas de las inequidades ya existentes y vemos este patrón por raza al igual que por geografía en las afectaciones que han ocurrido en el sur del condado de King. Las personas nativas de Hawái y de las islas del Pacífico, al igual que las indias americanas y nativas de Alaska, tuvieron los índices de mortalidad más altos y además vale la pena señalar que los residentes negros también tuvieron índices muy altos.

Este gráfico muestra los cambios proporcionales en los índices de mortalidad. También es de ayuda comprender esto en términos de número de muertes. El promedio anual de muertes a causa de sobredosis de drogas aumentó de 358 a 650 durante la pandemia. Los homicidios tuvieron un incremento de 74 muertes a 104. Las muertes a causa de lesiones no intencionales se incrementaron de 828 a 1165.

Los datos muestran que las muertes relacionadas con el cáncer disminuyeron, pero las muertes relacionadas con la diabetes aumentaron casi un 10 % durante la pandemia. ¿Qué podría explicar eso?

Danny: Tenemos algunas ideas. Las personas con cáncer suelen tener una capacidad reducida para luchar contra las infecciones, especialmente las que se encuentran recibiendo tratamiento de quimioterapia. Estas personas tienen un mayor riesgo de padecer una enfermedad grave a causa del COVID-19 y la muerte debido a ella. Es posible que durante la pandemia algunas muertes que se hubieran atribuido al cáncer se debieran en cambio al COVID-19. Por ejemplo, una persona podría haber estado recibiendo tratamiento para el cáncer de pulmón durante dos o tres años y, a mitad de ese tratamiento, contrajo COVID-19. El COVID inició la serie de padecimientos que le condujeron a la muerte, aunque la persona podría haber muerto de cáncer al mismo tiempo. Así que esa es una posibilidad.

Lo ideal sería que ni una persona muriera por culpa de la diabetes. Debería ser manejable con la atención adecuada, el control de la dieta, el ejercicio y el seguimiento. Pero muchas de estas cosas se vinieron abajo durante la pandemia. Imagino que hubo mucha gente que no pudo acceder a comidas nutritivas y que no acudió a las citas médicas para controlar su glucosa e hipertensión. También hay algunas pruebas de que el COVID puede provocar un control inadecuado del nivel de azúcar en la sangre. La infección podría desencadenar procesos biológicos que aumentan las muertes por culpa de la diabetes.

La emergencia que originó la pandemia fue un duro momento para todos y tuvo consecuencias para la salud mental. No obstante, entre los años 2020 y 2022, el índice de muertes por suicidio disminuyó más del 9 % en comparación con el período de 2017 a 2019. ¿Esto le sorprendió?

Danny: Sí, en definitiva. Esto provocó muchas dudas sin una clara explicación debido a que por supuesto existía la preocupación de que todo el estrés y la ansiedad adicionales desencadenaran un aumento de los suicidios. Me sentí muy agradecido de que no viéramos eso. En los datos de seguimiento del departamento de emergencias vimos que hubo más intentos, pero de hecho menos muertes por suicidio. Una posible razón podría ser que si una persona se encuentra en confinamiento en su casa cuando intenta suicidarse, existe una mayor probabilidad de que alguien pueda encontrarla a tiempo e intervenir.

Las mayores reducciones en la expectativa de vida ocurrieron en las poblaciones de personas indias americanas y nativas de Alaska, hispanas, y nativas de Hawái y de las islas del Pacífico.

¿Hubo otros cambios dentro de las comunidades del condado de King que vale la pena señalar?

Matias: También notamos un importante aumento en los índices de mortalidad entre la comunidad latina. Durante dos décadas, la población latina a nivel nacional ha tenido la tendencia a ser más saludable de lo que podría predecir su estatus socioeconómico, a esto con frecuencia se le menciona como la “paradoja hispana o latina”. Existe la hipótesis de que la población latina tiene algunos factores protectores que contribuyen a tener una mejor salud, por ejemplo, fuertes vínculos comunitarios. Aquellas personas que recién llegan suelen tener una mejor salud. Pero el gran aumento proporcional en los índices de mortalidad entre la población latina que vemos en este informe es similar a las tendencias de empeoramiento en la población latina a nivel nacional. Esto indica que, en general, la población latina relativamente saludable que emigra a los EE. UU. y sus generaciones posteriores tienden a enfermarse más cuanto más tiempo permanecen aquí en los Estados Unidos.

Danny: ¡Me alegra que haya mencionado eso! Tomando como referencia lo que vimos en este informe, realicé una búsqueda de datos de los últimos 10 a 12 años. Estaba bastante claro que la esperanza de vida promedio en la población latina era mucho más alta que en el resto del condado hace algunos años. Durante la pandemia, usted puede ver esta gran disminución, que iba bajando más y más. En realidad, comenzó antes de la pandemia, hasta cierto punto. Había una comunidad con una salud excepcional, eso es algo que se debe valorar y proteger y no dar por hecho. De verdad espero que se puedan asignar recursos y fomentar conciencia para cortar de raíz esta tendencia a la baja y asegurarnos de que una población que ha tenido una salud extraordinaria pueda preservar esa salud.

¿Cómo han sido utilizados los datos de esta primera iteración de este informe en el departamento de salud?

Danny: Cuando recuerdo nuestras llamadas diarias en las que compartíamos estos datos que recién emergían durante la pandemia, al principio solo había personal epidemiológico, estadístico y médico. Con el tiempo, los miembros de la comunidad pudieron participar y compartir lo que estaba sucediendo en sus comunidades. Esto nos permitió mejorar el enfoque de los limitados recursos. Por ejemplo, a través de nuestra asociación con las autoridades de vivienda locales, pudimos identificar desarrollos de alojamiento específicos para más de 100 clínicas de vacunación. La pandemia provocó que rompiéramos las barreras. Estuvimos compartiendo datos y logramos trabajar en colaboración, de un modo más agresivo y rápido, con el objetivo de adaptarnos a las necesidades de la comunidad. Eso me dio mucha esperanza.

La declaración de emergencia por COVID-19 ha terminado. ¿Qué sugieren los hallazgos que aquí se mencionan sobre lo que más necesita de nuestra atención ahora para mejorar la salud en el condado de King?

Matias: Abordar el racismo sistémico continúa siendo un problema ya que es una fuerza subyacente, y es debido a ello que hemos declarado al racismo como una crisis de salud pública. Si pensamos en las amenazas emergentes para la salud de nuestras comunidades, vemos que los temas dentro de este informe están muy bien alineados con lo que señalamos en nuestro Plan Estratégico del Departamento de Salud Pública. Las amenazas emergentes clave en las que nos enfocamos incluyen la prevención de sobredosis; la prevención de la violencia con armas de fuego; la salud de las personas que están sin hogar; y el bienestar de la comunidad y la salud mental de los jóvenes.

Al mismo tiempo, necesitamos continuar trabajando contra las enfermedades y afecciones crónicas, como la diabetes, las cuales son importantes factores de riesgo y también contribuyen a la muerte prematura. Además, todas ellas afectan de manera desproporcionada a comunidades de color específicas, como se destaca en el informe, especialmente la comunidad nativa e indígena, la comunidad negra y la comunidad de personas de las islas del Pacífico. Debido a lo anterior, debemos pensar en esto de manera integral y trabajar en diferentes niveles. A nivel individual, en cuanto a las sobredosis de drogas, necesitamos tener acceso a la naloxona; y en cuanto a la violencia con armas de fuego, necesitamos cosas como ampliar el acceso a las cajas de seguridad para armas. Pero la cuestión más importante a un nivel más amplio, ¿cómo podríamos mejorar las condiciones de vida de las comunidades afectadas por el racismo sistémico (empleos, vivienda, educación, acceso a los alimentos)? Por tal razón, debemos realizar más trabajo preliminar para poder atenuar los impactos que observamos en el resultado final.

Poseemos muchos activos y fortalezas en la comunidad. En las mismas comunidades que se ven afectadas de manera desproporcionada, está ocurriendo la organización y el desarrollo comunitario. Vimos todo el trabajo de muchas organizaciones comunitarias durante la pandemia e incluso continúa en la actualidad, también vimos la manera en que se unieron de una forma que ha sido extremadamente poderosa e inspiradora. Este informe no siempre es el lugar donde se pueden encontrar esas buenas noticias y esperanza, pero ese trabajo está siendo realizado.

Lea el informe completo Cambios en los índices de mortalidad y la esperanza de vida asociadas con la pandemia de COVID-19 en el condado de King, Washington (en inglés).

Aprenda más sobre cómo Salud Pública y los colaboradores comunitarios están trabajando juntos para abordar el racismo sistémico:

Publicación Original 05/9/24