Un enfoque de salud pública para prevenir las sobredosis se basa en múltiples estrategias con respaldo científico que trabajan en conjunto para prevenir las sobredosis y los daños a la salud relacionados con el consumo de drogas. Los medicamentos para tratar el trastorno por consumo de opioides reducen el consumo y disminuyen significativamente el riesgo de sobredosis. Al mismo tiempo, las medidas de reducción de daños, como la distribución de naloxona y el análisis desustancias, previenen directamente las muertes, disminuyen la transmisión de enfermedades infecciosas y crean puntos de acceso fáciles que conectan a las personas con el tratamiento.
Un punto de acceso clave para llegar a las personas que consumen drogas con estos servicios es el programa de servicios de jeringas (a menudo conocido como intercambio de agujas) del Departamento de Salud Pública de Seattle y el Condado de King. Cada dos años, realizamos una encuesta entre los usuarios del programa como parte de un estudio a nivel estatal en colaboración con el Instituto de Adicciones, Drogas y Alcohol (ADAI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington. El objetivo es comprender las necesidades de nuestros usuarios y generar datos que permitan fortalecer los servicios y mejorar la salud de las personas que consumen drogas. Lea más sobre los hallazgos de la encuesta estatal más reciente aquí.
Nos sentamos con Sara Glick, PhD, epidemióloga de Salud Pública de Seattle y el condado de King, profesora asociada en la Universidad de Washington e investigadora y autora principal del informe local, para conocer los hallazgos del informe.
Para comenzar, ¿puede contarnos sobre los servicios que ofrece el programa de servicios de jeringas?
El programa de servicio de jeringas (SSP, por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud Pública de Seattle y el Condado de King (PHSKC, por sus siglas en inglés) fue fundado hace más de 35 años, en el punto más alto de la epidemia del VIH/SIDA. Los SSP proporcionan jeringas estériles y otros suministros para la reducción de daños, incluyendo naloxona, así como la eliminación segura de jeringas usadas. Además, los SSP conectan a las personas con tratamiento para el consumo de sustancias, manejo de casos y atención médica. Otros servicios incluyen pruebas de VIH, hepatitis, tuberculosis y otras infecciones, cuidado de heridas y atención primaria limitada. Las personas reciben educación sobre los riesgos asociados con el consumo de drogas y cómo reducirlos.
¿A quiénes están llegando estos programas según la encuesta?
Estos programas atienden a una mezcla de personas que han utilizado los SSP durante muchos años, así como a personas que han comenzado recientemente a consumir drogas. Por ejemplo, un tercio de los encuestados utilizó el programa por primera vez en el último año. Está claro que los sitios del SSP llegan a personas de nuestra comunidad que necesitan servicios de apoyo: aproximadamente el 70 % de los encuestados informó que actualmente no tienen vivienda o viven en situaciones de vivienda temporal o inestable.
¿Cuáles son los mayores cambios que ha observado desde la última encuesta? ¿A qué atribuye esos cambios?
En nuestra última encuesta, en 2023, observamos un aumento notable en el consumo de fentanilo y una disminución en el de heroína. En la encuesta de 2025, vimos patrones similares a los de 2023. El consumo de metanfetamina, crack o cocaína y fentanilo continúa siendo el más frecuente entre las personas que reciben servicios del SSP. Observamos una ligera disminución en el consumo de fentanilo desde 2023, lo cual coincide con una una reducción en las sobredosis fatales durante ese mismo periodo.
También continuamos observando una disminución en el uso de drogas inyectables a nivel local. Esto se acompaña de una disminución en el uso compartido de jeringas entre las personas que se inyectan drogas y que reciben servicios en los SSP, lo que sugiere un menor riesgo de VIH y hepatitis C. Sin embargo, el riesgo de sobredosis sigue siendo muy alto debido al consumo de fentanilo.
¿Qué aprendimos sobre el acceso al tratamiento y el interés en él?
La mayoría de las personas estaban interesadas en reducir o dejar el consumo de opioides y/o estimulantes.
En 2025, el 45 % de todos los participantes accedió a algún tipo de tratamiento en el último año. Entre las personas que consumen opioides, un tercio había accedido a tratamiento con metadona y el 13 % había utilizado buprenorfina. También nos enteramos de que el 29 % de los participantes informó no haber podido acceder con éxito al tratamiento para el consumo de sustancias en el último año.
La buena noticia es que contamos con nuevas opciones de medicamentos para tratar el consumo de opioides, incluyendo la buprenorfina inyectable de acción prolongada, y el 21 % de los participantes expresó interés en esta opción. Nuestra clínica de acceso fácil en el Downtown Public Health Center ofrece tanto buprenorfina oral como inyectable de acción prolongada. Se está realizando un gran esfuerzo en la comunidad para reducir las barreras a estos tratamientos más nuevos, incluyendo el acceso a servicios móviles y en la comunidad.
¿Qué nos dicen los hallazgos sobre las oportunidades para prevenir las sobredosis en el condado de King?
La mayoría de los participantes en la encuesta informó que lleva naloxona, un medicamento que se puede usar para revertir una sobredosis de opioides. En 2025, el 79 % de los participantes en la encuesta tuvieron naloxona con ellos en algún momento en los últimos tres meses. Esta cifra es ligeramente menor que la observada en 2023, lo que nos indica que debemos seguir ampliando la distribución de naloxona.
¿Qué mostró la encuesta sobre las necesidades más importantes de las personas?
Por primera vez, incluimos preguntas sobre inseguridad alimentaria en nuestra encuesta. Descubrimos que la mayoría de los participantes (69 %) informó que a veces o con frecuencia se queda sin alimentos. También preguntamos qué servicios reciben en los SSP, y tres de los cinco servicios más comunes son alimentos o bebidas, suministros de higiene y ropa, como calcetines. Estos hallazgos muestran que muchas personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas. Puede ser difícil para las personas acceder a otros servicios, como los tratamientos, cuando están luchando para conseguir alimentos.
¿Hay algo más que le gustaría compartir?
Los SSP son programas de salud pública únicos e importantes. Ofrecen servicios flexibles y compasivos que pueden salvar la vida de las personas que consumen drogas, y que a menudo evitan buscar servicios de atención médica más tradicionales. Esto se debe al estigma que experimentan en entornos de atención médica, la necesidad de citas, los largos tiempos de espera en servicios de atención sin cita previa (por ejemplo, los departamentos de emergencia) y el costo. El éxito de esta encuesta destaca la confianza que las personas que consumen drogas tienen en los servicios del SSP y su disposición a compartir información para beneficiar al programa y a su comunidad.