LA ADICCIÓN NO TIENE LÍMITES: LA HISTORIA DE MARAH

Public Heath Insider le trae la perspectiva de nuestra autora invitada, Penny LeGate.

Para recursos y ayuda local contra adicciones, haga clic en los enlaces al final de esta publicación. [English version here.]

Mi nombre es Penny LeGate. Me mudé a Seattle en 1986 para ser coanfitriona del nuevo programa de TV llamado “Evening Magazine”. A pesar de mi trabajo de alto perfil, mi esposo y yo valoramos nuestra familia por sobre todas las cosas y hemos creado un hogar unido, amoroso y solidario para nuestras dos hijas, Molly y Marah. Nuestra hija menor, Marah, era una criaturita brillante, feliz y enérgica. Muy inteligente, gregaria pero sensible, también era dotada atléticamente y se destacó como jugadora de sóftbol de lanzamiento rápido.

Entonces llegó la pubertad. Ahí fue cuando la depresión, la ansiedad, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad y los problemas de autoestima oscurecieron su vida. Marah comenzó a automedicar su dolor emocional, cerca de los 12 años, con alcohol y otras drogas. Y eso sucedía a pesar de nuestras intervenciones desesperadas, incluyendo a psicólogos, médicos, supervisión de cerca, castigos, etc. Sus calificaciones, higiene, actitud, interés en los deportes, escuela y familia sufrieron dramáticamente. Ella se juntaba con amigos que se metían en problemas constantemente. La vimos como un halcón, pero quienes luchan contra la adicción pueden ser muy reservados y muy buenos para ocultar su uso. La elección y el uso de drogas de Marah fueron en aumento. Temíamos que ella muriera.

Cuando ella tenía 16, los miembros de la familia y amigos organizaron una intervención que resultó contenciosa y fea. Pero, al final, prevalecimos y la enviamos a un centro de tratamiento hospitalario para chicas adolescentes en Arizona. Tres meses después, regresó a casa determinada a a no usar las drogas. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que ella empezara a consumir el opiáceo recetado, OxyContin. A su vez, esto la llevó a la heroína, que es más barata y abundante.

Marah fue a tratamiento de nuevo, esta vez voluntariamente, y regresó más determinada que nunca a permanecer en recuperación. Terminó la escuela secundaria, asistió a reuniones de AA y consiguió trabajo como barista. Desgraciadamente, la adicción a los opiáceos es, con frecuencia, una enfermedad reincidente.

El 12 de junio de 2012, Marah se inyectó heroína por última vez. La encontré muerta por una sobredosis esa mañana.

La enfermedad de la adicción no tiene límites. Nos afecta a todos, independientemente de la edad, género, situación económica, origen étnico o de que se viva en el campo o en la ciudad. He hablado con cientos de padres que han perdido a sus hijos por sobredosis. A menudo, resaltan cuán parecidos a Marah eran sus hijos: sensibles, inteligentes, apasionados, la clase de personas que cargaban el peso del dolor en el mundo sobre sus pequeños hombros. ¿Cuántos hermosos jóvenes y adultos tenemos que perder antes de hacer algo significativo contra esta epidemia? ¿Cuánto tiempo le tomará al público aceptar la opinión científica de que la adicción es una enfermedad y abandonar el estigma y la vergüenza que conlleva?

Así que…me preguntan… una y otra vez… ¿qué podemos hacer? Estas son algunas ideas:

  • Podemos empezar por crear programas educativos en las escuelas y comenzar a conversar con los niños sobre drogas en la escuela primaria.
  • Necesitamos evaluar a los niños para buscar signos de problemas en cuanto a su salud conductual, lo que a menudo va de la mano con la adicción.
  • En lugar de ingerir pastillas o beber, mostremos a nuestros hijos alternativas para aliviar la depresión, como la meditación, el yoga, el ejercicio, el servicio comunitario, etc.
  • Necesitamos hacer que el tratamiento a petición esté disponible. Ahora. ¿Se imaginan que se le diagnostique diabetes y esperar un año o más para obtener ayuda?
  • Nuestro gobierno debe continuar expandiendo Medicaid de ObamaCare, lo que ha permitido a muchos usuarios de heroína tener acceso a tratamiento por primera vez.
  • Necesitamos hacer público todo el éxito que ha tenido el Tratamiento Asistido con Medicamentos (metadona, suboxone, buprenorfina, vivitrol). Los Tratamientos Asistidos con Medicamentos (Medication-Assisted Treatment, MAT) se consideran el estándar de oro para tratamientos de opiáceos en la actualidad. Los estudios demuestran que usar uno de estos medicamentos “de apoyo” puede reducir a la mitad las muertes por sobredosis. ¡Aun así, muchas comunidades promulgan leyes para evitar que se establezcan clínicas de metadona en nuestros municipios!
  • Las mamás y los papás necesitan sacudirse el miedo a ser juzgados como malos padres por tener un hijo que sufre de abuso de sustancias. Dé un paso adelante. Comparta su historia. No sienta vergüenza. Encontrará a muchos a su alrededor lidiando con la misma situación terrible. Esconderse en las sombras solo permite que mueran más personas.

Por último, pero no menos importante, nunca se rindan con su ser querido. No pueden controlar sus elecciones ni vivir sus vidas, pero pueden seguir amándolos, animándolos y creyendo que pueden sanar.

La recuperación es posible.

¿Necesita un lugar en donde empezar a recibir apoyo? Estas tres organizaciones pueden ayudarlo.

Opioid Overdose Prevention Education
The Marah Project
Evergreen Treatment Services

Lea más sobre la prevención de sobredosis por Voces de la comunidad:

Empezamos con una historia de audio de Maya, una mujer de 18 años en recuperación. Su camino hacia la adicción comenzó con el botiquín médico de sus padres.

Hablamos con el Capitán Bryan Howard, Oficina del Sheriff del Condado de King, para conocer más sobre la Ley del Buen Samaritano, la naloxona y su importancia para salvar vidas.

Publicado originalmente el 31 de agosto de 2017.